lunes, 22 de diciembre de 2025

La importancia del trabajo útil en la Educación Adventista

La Educación Adventista nació con una visión distinta: formar integralmente a los seres humanos —mente, cuerpo y espíritu— mediante un currículo donde el trabajo útil ocupa un lugar central. El capítulo 24 del libro La Educación, de Elena G. de White, ofrece un mapa detallado de por qué la educación manual transforma vidas y cómo debe integrarse en toda institución cristiana.

1. Los beneficios del trabajo útil para el humano

Desde la creación, Dios estableció el trabajo como una bendición, no como un castigo. Elena de White afirma que el trabajo trae “desarrollo, poder y felicidad”. Incluso en un mundo afectado por el pecado, sigue siendo fuente de crecimiento, disciplina y protección contra la tentación.

El trabajo manual:

  • Desarrolla el carácter: fomenta laboriosidad, firmeza, pureza y autocontrol.
  • Da dignidad: la naturaleza entera trabaja, y al hacerlo nosotros, nos unimos al ritmo del Creador.
  • Nos convierte en colaboradores de Dios: Él da los recursos, pero espera nuestro esfuerzo inteligente y perseverante para transformarlos.
  • Aporta satisfacción espiritual: completar una tarea bien hecha produce una alegría semejante a la que Dios expresó en la creación.
  • Fortalece la mente: la actividad práctica estimula la observación, el pensamiento independiente, la planificación y la perseverancia.
  • Previene el ocio destructivo: la ociosidad degrada, mientras que el trabajo ennoblece.

En otras palabras, el trabajo útil no solo mejora la vida: la ennoblece.

2. Lo que el trabajo manual hace por el desarrollo integral de un niño

El capítulo 24 subraya que el ejercicio más beneficioso para la juventud es el trabajo útil. Esto no se limita a tareas físicas: se trata de formar responsabilidad, pensamiento práctico y dignidad personal.

El trabajo práctico contribuye a:

Desarrollo físico

  • Ejercicio completo del cuerpo
  • Ritmo de vida sano
  • Alternancia entre estudio y actividad al aire libre

Desarrollo mental

  • Mayor capacidad de concentración
  • Relaciones claras entre teoría y práctica
  • Observación detallada y sentido común
  • Toma de decisiones y resolución de problemas

Desarrollo espiritual

  • Amor por el servicio
  • Aprecio por la humildad de Cristo
  • Valor por la autosuficiencia y la mayordomía
  • Protección contra tentaciones ligadas al ocio y al desperdicio
  • Habito de excelencia y exactitud

Además, la Sra. White enfatiza que tanto niños como niñas deben aprender labores del hogar y oficios básicos, pues esto les prepara para las “emergencias de la vida”.

Para la educación adventista, esto significa que el trabajo útil es pedagógica y espiritualmente formativo.

3. ¿Qué oficios y áreas deberían implementarse en los colegios ASD?

White expone una lista sorprendentemente amplia de áreas que deben formar parte de la educación adventista. No se trata de un “extra”, sino de un componente fundamental del currículo.

Oficios y áreas recomendadas

  • Agricultura (la más elevada forma de trabajo útil, de acuerdo con White)
  • Carpintería y trabajos en madera
  • Herrería, reparación y mantenimiento básico
  • Economía doméstica
  • Arte culinario / cocina saludable
  • Costura y confección de ropa higiénica
  • Tratamientos simples de salud (Higiene, primeros auxilios, hidroterapia básica)
  • Jardinería / horticultura
  • Oficios diversos que fomenten habilidad manual y autosuficiencia

Espacios y recursos sugeridos

  • Huertos y parcelas agrícolas
  • Talleres equipados (madera, metal)
  • Cocinas educativas y laboratorios de nutrición
  • Salas de tratamientos simples y bienestar
  • Instructores especializados
  • Actividades donde maestros y alumnos trabajen juntos

Elena de White subraya que cada estudiante debe salir de la escuela con al menos un oficio dominado, capaz de “ganarse la vida si fuese necesario”.

4. Consideraciones finales

Para que los colegios adventistas recuperen este principio histórico, es necesario tomar decisiones estratégicas.

a) El trabajo útil debe tener propósito y excelencia: No es ocupar tiempo: es formar carácter. Debe planearse, hacerse bien y enseñarse con orden, eficiencia y espíritu cristiano.

b) Considerarlo una inversión, no un gasto: Aunque la infraestructura implica recursos, White afirma que es “dinero bien empleado”. Los beneficios en disciplina, salud, moral, autosuficiencia e impacto social superan con creces el costo.

c) Integrar teoría con práctica: No basta enseñar agricultura, carpintería o cocina desde un libro. El aprendizaje ocurre cuando los estudiantes hacen, acompañados por docentes que trabajan a su lado.

d) Convertir estas áreas en parte de la oferta distintiva del colegio: Los talleres de trabajo útil no solo cumplen una recomendación profética: proporcionan una ventaja educativa real frente a modelos escolares tradicionales.

e) Enfocar el currículo en habilidades útiles para la vida: La autora cuestiona materias triviales que consumen tiempo pero no aportan utilidad ni felicidad. Los colegios ASD deben priorizar lo esencial: trabajo, autosuficiencia, servicio, carácter.

f) Promover el autosostenimiento estudiantil: Cuando los estudiantes trabajan, aprenden economía, disciplina, valor del dinero y capacidad de sostenerse sin deudas.

 

El capítulo 24 de La Educación no es una reliquia del pasado; es un manual para el futuro de la Educación Adventista. Recuperar el trabajo útil en nuestros colegios no solo armoniza con la visión profética: forma jóvenes equilibrados, disciplinados, autosuficientes, espiritualmente maduros y orientados al servicio.

Implementar talleres productivos, agricultura, oficios prácticos y espacios de aprendizaje manual es una de las formas más poderosas de cumplir la misión educativa adventista hoy.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Reseña del libro Levanta a Jesús

  • Libro: Levanta a Jesús. Estrategias para la integración de la fe en la educación adventista.
  • Autor: Myrtle Sawyers – Penniecook
  • Editorial: IADPA
  • Lugar: Miami, Florida.
  • Año de Publicación: 2025
  • No. de Páginas: 151

Reseñada por Galdino Enríquez Antonio

Uno de los temas recurrentes en los seminarios y talleres de capacitación dirigidos a docentes adventistas es la Integración de la Fe en la Enseñanza y el Aprendizaje (IFEA). Es común que los docentes expresen inquietud respecto a cómo abordar los contenidos curriculares desde una perspectiva adventista, así como a la forma de elaborar una planeación que incorpore adecuadamente la IFEA.

La IFEA no se limita a uno o dos aspectos del quehacer educativo; por el contrario, constituye un proceso integral que abarca muchas más dimensiones de las que habitualmente se consideran. Puede desarrollarse tanto dentro como fuera del aula, y aplicarse tanto en los espacios formales del colegio como en aquellos que van más allá de su esquema académico. Implica el estilo de vida del docente, su relación con la iglesia y su crecimiento profesional y espiritual.

En este contexto, el libro de la Dra. Penniecook, Levanta a Jesús, amplía y enriquece las opciones de formación disponibles para el docente adventista que busca implementar de manera efectiva la IFEA.

La obra reúne 40 relatos en los que la autora comparte experiencias vividas como estudiante y como profesional de la educación, especialmente durante su labor como formadora de docentes en diversas universidades y países. Cada relato describe un incidente significativo en el que se evidencia el proceso de integración de la fe aplicado por la autora.

El título del libro refleja la intencionalidad espiritual que subyace en las estrategias narradas. Entre estas, la oración aparece como la práctica más recurrente, seguida de la construcción de relaciones significativas con los estudiantes, frecuentemente vinculadas con la atención a sus necesidades.

El capítulo 32, titulado “Estrategias generales para la integración de la fe”, trasciende el formato narrativo del resto de la obra, ofreciendo una descripción sistemática de diversas acciones que pueden implementarse en un colegio para integrar la fe en los diferentes procesos educativos.

El formato de relatos breves facilita la lectura y hace del libro un recurso accesible. El lenguaje utilizado es claro, cercano y agradable. En la mayoría de los casos, un capítulo puede leerse en dos o tres minutos, pues son pocos los capítulos de mayor extensión.

En conjunto, esta obra ofrece estrategias prácticas para integrar la fe, presenta historias enriquecedoras y expone contextos educativos variados donde es posible aplicar la IFEA.


Referencia:

Sawyers – Penniecook, M. (2025). Levanta a Jesús. Miami, Florida. IADPA

lunes, 1 de diciembre de 2025

El valor educativo de las materias comunes en la Educación Adventista

En la Educación Adventista, las materias comunes —aquellas que a menudo pasan desapercibidas por considerarse básicas o “simples”— cobran un significado extraordinario. Mucho más que herramientas académicas, lectura, escritura, matemáticas y otras disciplinas fundamentales se convierten en instrumentos para desarrollar el pensamiento, fortalecer el carácter y preparar al estudiante para un servicio significativo.

La educación adventista busca restaurar en el ser humano la imagen de Dios, desarrollando armoniosamente las facultades físicas, mentales, sociales y espirituales. Esta visión integral no se limita a la transmisión de conocimientos religiosos, sino que abarca todas las áreas del saber como medios para servir a Dios con excelencia. En este contexto, las llamadas “materias comunes” —lectura, escritura, gramática, ortografía, matemáticas, contabilidad (llevar cuentas), entre otras— adquieren un valor especial, pues constituyen el fundamento sobre el cual se edifica toda formación intelectual y espiritual.

Elena G. de White, en Consejos para los Maestros, Padres y Alumnos (pp. 206–210), advierte que la verdadera educación debe comenzar “con el peldaño inferior de la escalera”. Ella subraya que muchos estudiantes fracasan en los estudios superiores y en la vida práctica porque descuidan una preparación sólida en las materias elementales. En otras palabras, no se puede alcanzar la sabiduría celestial sin antes dominar las herramientas básicas de la comunicación y el pensamiento. La ortografía, la lectura comprensiva, la expresión oral y escrita, y el manejo de los números no son simples destrezas técnicas, sino instrumentos que permiten al ser humano pensar con claridad, comunicar la verdad y servir con eficacia.

Desde la perspectiva adventista, las materias comunes tienen un propósito misionero. White señala que quienes se preparan para servir en la causa de Dios quedarán “privados de la mitad de su influencia” si no aprenden a hablar y escribir con claridad. El dominio del lenguaje y de las operaciones básicas en la vida práctica, fortalecen la capacidad de influir positivamente, de enseñar la verdad de manera convincente y de representar dignamente el carácter de Cristo ante el mundo. De ahí que, aprender a hablar correctamente, escribir con propiedad y administrar con honradez son, en esencia, actos de mayordomía del intelecto y del carácter.

Asimismo, estas materias promueven la formación del carácter y la disciplina mental, principios centrales de la Educación Adventista. El esmero en la lectura, la precisión en la escritura o el orden en los cálculos contables enseñan perseverancia, exactitud, responsabilidad y respeto por la verdad. Estos valores reflejan el orden divino y preparan al estudiante no solo para el éxito académico, sino también para una vida de servicio útil y fiel.

Por tanto, la inclusión y fortalecimiento de las materias comunes en el currículo no son un retroceso académico, sino una afirmación del ideal redentor de la Educación Adventista. Estas asignaturas constituyen los cimientos del pensamiento profundo, la comunicación eficaz y la fidelidad práctica, cualidades esenciales para quienes han de ser “colaboradores de Dios” (1 Cor. 3:9). Enseñarlas con oración, calidad y propósito verdadero, es cumplir con el mandato divino de educar para esta vida y para la eternidad.

Las concepciones docentes y la clase de Historia

¿Cuánta injerencia tienen las concepciones de los docentes en el desarrollo de su práctica docente? ¿La clase de Historia está influenciada ...