lunes, 22 de diciembre de 2025

La importancia del trabajo útil en la Educación Adventista

La Educación Adventista nació con una visión distinta: formar integralmente a los seres humanos —mente, cuerpo y espíritu— mediante un currículo donde el trabajo útil ocupa un lugar central. El capítulo 24 del libro La Educación, de Elena G. de White, ofrece un mapa detallado de por qué la educación manual transforma vidas y cómo debe integrarse en toda institución cristiana.

1. Los beneficios del trabajo útil para el humano

Desde la creación, Dios estableció el trabajo como una bendición, no como un castigo. Elena de White afirma que el trabajo trae “desarrollo, poder y felicidad”. Incluso en un mundo afectado por el pecado, sigue siendo fuente de crecimiento, disciplina y protección contra la tentación.

El trabajo manual:

  • Desarrolla el carácter: fomenta laboriosidad, firmeza, pureza y autocontrol.
  • Da dignidad: la naturaleza entera trabaja, y al hacerlo nosotros, nos unimos al ritmo del Creador.
  • Nos convierte en colaboradores de Dios: Él da los recursos, pero espera nuestro esfuerzo inteligente y perseverante para transformarlos.
  • Aporta satisfacción espiritual: completar una tarea bien hecha produce una alegría semejante a la que Dios expresó en la creación.
  • Fortalece la mente: la actividad práctica estimula la observación, el pensamiento independiente, la planificación y la perseverancia.
  • Previene el ocio destructivo: la ociosidad degrada, mientras que el trabajo ennoblece.

En otras palabras, el trabajo útil no solo mejora la vida: la ennoblece.

2. Lo que el trabajo manual hace por el desarrollo integral de un niño

El capítulo 24 subraya que el ejercicio más beneficioso para la juventud es el trabajo útil. Esto no se limita a tareas físicas: se trata de formar responsabilidad, pensamiento práctico y dignidad personal.

El trabajo práctico contribuye a:

Desarrollo físico

  • Ejercicio completo del cuerpo
  • Ritmo de vida sano
  • Alternancia entre estudio y actividad al aire libre

Desarrollo mental

  • Mayor capacidad de concentración
  • Relaciones claras entre teoría y práctica
  • Observación detallada y sentido común
  • Toma de decisiones y resolución de problemas

Desarrollo espiritual

  • Amor por el servicio
  • Aprecio por la humildad de Cristo
  • Valor por la autosuficiencia y la mayordomía
  • Protección contra tentaciones ligadas al ocio y al desperdicio
  • Habito de excelencia y exactitud

Además, la Sra. White enfatiza que tanto niños como niñas deben aprender labores del hogar y oficios básicos, pues esto les prepara para las “emergencias de la vida”.

Para la educación adventista, esto significa que el trabajo útil es pedagógica y espiritualmente formativo.

3. ¿Qué oficios y áreas deberían implementarse en los colegios ASD?

White expone una lista sorprendentemente amplia de áreas que deben formar parte de la educación adventista. No se trata de un “extra”, sino de un componente fundamental del currículo.

Oficios y áreas recomendadas

  • Agricultura (la más elevada forma de trabajo útil, de acuerdo con White)
  • Carpintería y trabajos en madera
  • Herrería, reparación y mantenimiento básico
  • Economía doméstica
  • Arte culinario / cocina saludable
  • Costura y confección de ropa higiénica
  • Tratamientos simples de salud (Higiene, primeros auxilios, hidroterapia básica)
  • Jardinería / horticultura
  • Oficios diversos que fomenten habilidad manual y autosuficiencia

Espacios y recursos sugeridos

  • Huertos y parcelas agrícolas
  • Talleres equipados (madera, metal)
  • Cocinas educativas y laboratorios de nutrición
  • Salas de tratamientos simples y bienestar
  • Instructores especializados
  • Actividades donde maestros y alumnos trabajen juntos

Elena de White subraya que cada estudiante debe salir de la escuela con al menos un oficio dominado, capaz de “ganarse la vida si fuese necesario”.

4. Consideraciones finales

Para que los colegios adventistas recuperen este principio histórico, es necesario tomar decisiones estratégicas.

a) El trabajo útil debe tener propósito y excelencia: No es ocupar tiempo: es formar carácter. Debe planearse, hacerse bien y enseñarse con orden, eficiencia y espíritu cristiano.

b) Considerarlo una inversión, no un gasto: Aunque la infraestructura implica recursos, White afirma que es “dinero bien empleado”. Los beneficios en disciplina, salud, moral, autosuficiencia e impacto social superan con creces el costo.

c) Integrar teoría con práctica: No basta enseñar agricultura, carpintería o cocina desde un libro. El aprendizaje ocurre cuando los estudiantes hacen, acompañados por docentes que trabajan a su lado.

d) Convertir estas áreas en parte de la oferta distintiva del colegio: Los talleres de trabajo útil no solo cumplen una recomendación profética: proporcionan una ventaja educativa real frente a modelos escolares tradicionales.

e) Enfocar el currículo en habilidades útiles para la vida: La autora cuestiona materias triviales que consumen tiempo pero no aportan utilidad ni felicidad. Los colegios ASD deben priorizar lo esencial: trabajo, autosuficiencia, servicio, carácter.

f) Promover el autosostenimiento estudiantil: Cuando los estudiantes trabajan, aprenden economía, disciplina, valor del dinero y capacidad de sostenerse sin deudas.

 

El capítulo 24 de La Educación no es una reliquia del pasado; es un manual para el futuro de la Educación Adventista. Recuperar el trabajo útil en nuestros colegios no solo armoniza con la visión profética: forma jóvenes equilibrados, disciplinados, autosuficientes, espiritualmente maduros y orientados al servicio.

Implementar talleres productivos, agricultura, oficios prácticos y espacios de aprendizaje manual es una de las formas más poderosas de cumplir la misión educativa adventista hoy.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Reseña del libro Levanta a Jesús

  • Libro: Levanta a Jesús. Estrategias para la integración de la fe en la educación adventista.
  • Autor: Myrtle Sawyers – Penniecook
  • Editorial: IADPA
  • Lugar: Miami, Florida.
  • Año de Publicación: 2025
  • No. de Páginas: 151

Reseñada por Galdino Enríquez Antonio

Uno de los temas recurrentes en los seminarios y talleres de capacitación dirigidos a docentes adventistas es la Integración de la Fe en la Enseñanza y el Aprendizaje (IFEA). Es común que los docentes expresen inquietud respecto a cómo abordar los contenidos curriculares desde una perspectiva adventista, así como a la forma de elaborar una planeación que incorpore adecuadamente la IFEA.

La IFEA no se limita a uno o dos aspectos del quehacer educativo; por el contrario, constituye un proceso integral que abarca muchas más dimensiones de las que habitualmente se consideran. Puede desarrollarse tanto dentro como fuera del aula, y aplicarse tanto en los espacios formales del colegio como en aquellos que van más allá de su esquema académico. Implica el estilo de vida del docente, su relación con la iglesia y su crecimiento profesional y espiritual.

En este contexto, el libro de la Dra. Penniecook, Levanta a Jesús, amplía y enriquece las opciones de formación disponibles para el docente adventista que busca implementar de manera efectiva la IFEA.

La obra reúne 40 relatos en los que la autora comparte experiencias vividas como estudiante y como profesional de la educación, especialmente durante su labor como formadora de docentes en diversas universidades y países. Cada relato describe un incidente significativo en el que se evidencia el proceso de integración de la fe aplicado por la autora.

El título del libro refleja la intencionalidad espiritual que subyace en las estrategias narradas. Entre estas, la oración aparece como la práctica más recurrente, seguida de la construcción de relaciones significativas con los estudiantes, frecuentemente vinculadas con la atención a sus necesidades.

El capítulo 32, titulado “Estrategias generales para la integración de la fe”, trasciende el formato narrativo del resto de la obra, ofreciendo una descripción sistemática de diversas acciones que pueden implementarse en un colegio para integrar la fe en los diferentes procesos educativos.

El formato de relatos breves facilita la lectura y hace del libro un recurso accesible. El lenguaje utilizado es claro, cercano y agradable. En la mayoría de los casos, un capítulo puede leerse en dos o tres minutos, pues son pocos los capítulos de mayor extensión.

En conjunto, esta obra ofrece estrategias prácticas para integrar la fe, presenta historias enriquecedoras y expone contextos educativos variados donde es posible aplicar la IFEA.


Referencia:

Sawyers – Penniecook, M. (2025). Levanta a Jesús. Miami, Florida. IADPA

lunes, 1 de diciembre de 2025

El valor educativo de las materias comunes en la Educación Adventista

En la Educación Adventista, las materias comunes —aquellas que a menudo pasan desapercibidas por considerarse básicas o “simples”— cobran un significado extraordinario. Mucho más que herramientas académicas, lectura, escritura, matemáticas y otras disciplinas fundamentales se convierten en instrumentos para desarrollar el pensamiento, fortalecer el carácter y preparar al estudiante para un servicio significativo.

La educación adventista busca restaurar en el ser humano la imagen de Dios, desarrollando armoniosamente las facultades físicas, mentales, sociales y espirituales. Esta visión integral no se limita a la transmisión de conocimientos religiosos, sino que abarca todas las áreas del saber como medios para servir a Dios con excelencia. En este contexto, las llamadas “materias comunes” —lectura, escritura, gramática, ortografía, matemáticas, contabilidad (llevar cuentas), entre otras— adquieren un valor especial, pues constituyen el fundamento sobre el cual se edifica toda formación intelectual y espiritual.

Elena G. de White, en Consejos para los Maestros, Padres y Alumnos (pp. 206–210), advierte que la verdadera educación debe comenzar “con el peldaño inferior de la escalera”. Ella subraya que muchos estudiantes fracasan en los estudios superiores y en la vida práctica porque descuidan una preparación sólida en las materias elementales. En otras palabras, no se puede alcanzar la sabiduría celestial sin antes dominar las herramientas básicas de la comunicación y el pensamiento. La ortografía, la lectura comprensiva, la expresión oral y escrita, y el manejo de los números no son simples destrezas técnicas, sino instrumentos que permiten al ser humano pensar con claridad, comunicar la verdad y servir con eficacia.

Desde la perspectiva adventista, las materias comunes tienen un propósito misionero. White señala que quienes se preparan para servir en la causa de Dios quedarán “privados de la mitad de su influencia” si no aprenden a hablar y escribir con claridad. El dominio del lenguaje y de las operaciones básicas en la vida práctica, fortalecen la capacidad de influir positivamente, de enseñar la verdad de manera convincente y de representar dignamente el carácter de Cristo ante el mundo. De ahí que, aprender a hablar correctamente, escribir con propiedad y administrar con honradez son, en esencia, actos de mayordomía del intelecto y del carácter.

Asimismo, estas materias promueven la formación del carácter y la disciplina mental, principios centrales de la Educación Adventista. El esmero en la lectura, la precisión en la escritura o el orden en los cálculos contables enseñan perseverancia, exactitud, responsabilidad y respeto por la verdad. Estos valores reflejan el orden divino y preparan al estudiante no solo para el éxito académico, sino también para una vida de servicio útil y fiel.

Por tanto, la inclusión y fortalecimiento de las materias comunes en el currículo no son un retroceso académico, sino una afirmación del ideal redentor de la Educación Adventista. Estas asignaturas constituyen los cimientos del pensamiento profundo, la comunicación eficaz y la fidelidad práctica, cualidades esenciales para quienes han de ser “colaboradores de Dios” (1 Cor. 3:9). Enseñarlas con oración, calidad y propósito verdadero, es cumplir con el mandato divino de educar para esta vida y para la eternidad.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Orientaciones para el CTE NOV 2025

En el presente post, se exponen las orientaciones generales para el CTE correspondiente la Tercera Sesión del presente Ciclo Escolar (NOV 2025), desde la Cosmovisión Adventista de la Educación.

En el marco de nuestra próxima sesión del Consejo Técnico Escolar, deseamos fortalecer nuestra labor educativa desde los principios de la misión adventista y a la luz de las orientaciones oficiales que guían el aprendizaje profesional situado y entre pares. Como Sistema Educativa, reconocemos que el CTE es un espacio privilegiado para dialogar, colaborar y crecer en nuestra práctica docente, reafirmando nuestro compromiso con la formación integral de nuestros estudiantes.

La Educación Adventista concibe el desarrollo académico, espiritual, físico y socio-emocional como dimensiones inseparables. Nuestra misión es formar estudiantes que reflejen la imagen de Dios en su carácter, pensamiento y servicio. Esta visión nos invita a vivir la docencia como un ministerio en el que cada interacción, cada clase y cada proyecto adquiere significado eterno. Por ello, la reflexión sobre nuestra práctica y el aprendizaje colaborativo entre colegas son elementos esenciales para fortalecer nuestra identidad y nuestra eficacia educativa.

En esta sesión, profundizaremos en la importancia del aprendizaje profesional situado y entre pares, entendido como aquel que surge de la reflexión conjunta sobre las realidades de nuestras aulas, la revisión de experiencias y la construcción de soluciones desde la confianza y la colaboración. Al compartir nuestras prácticas, nuestros desafíos y nuestras estrategias, contribuimos a una cultura profesional que enriquece la labor de cada docente y fortalece el propósito común de nuestra escuela.

Asimismo, reflexionaremos sobre la responsabilidad compartida de integrar intencionalmente los valores y principios adventistas en el currículo, las metodologías de enseñanza y el ambiente escolar. Las investigaciones recientes sobre la educación adventista en México nos recuerdan la importancia de fortalecer nuestra identidad institucional, promover la formación continua con un enfoque espiritual y pedagógico, y consolidar la misión educativa que distingue a nuestras instituciones. 

En el siguiente enlace encontrará un reporte del estado de la Educación Adventista en México:

“Manantiales de bendición”, por Raquel Bouvet de Korniejczuk e Ismael Castillo Osuna https://journalofadventisteducation.org//es/2024.86.3.5

Como Sistema Educativo, deseamos que esta sesión del CTE sea un espacio de crecimiento, unidad y renovación espiritual. Invitamos a cada docente a participar activamente, a compartir su experiencia con apertura y a escuchar con espíritu de colaboración. Al hacerlo, contribuimos al fortalecimiento de nuestra misión, a la mejora continua de nuestra práctica y a la formación de una comunidad educativa que refleja los valores del Reino de Dios en cada acción. 

En este otro enlace encontrará un reporte del trabajo que se está realizando en la División Interamericana:

Motivar mentes jóvenes en búsqueda de la verdad: El compromiso de la DIA con la educación adventista, por Faye Patterson https://journalofadventisteducation.org//es/2025.87.1.8

lunes, 6 de octubre de 2025

¿Cómo se visualiza la calidad educativa en un colegio ASD?

Se define la calidad educativa en los colegios adventistas como el proceso intencional, integral y continuo mediante el cual la institución escolar asegura el desarrollo pleno de cada estudiante en sus dimensiones académica, espiritual, socioemocional, física y relacional, dentro de un ambiente seguro, inclusivo y centrado en valores cristianos.

Así, la calidad se convierte en una responsabilidad compartida entre docentes, directivos,

familias y estudiantes, con la meta de preparar líderes-siervos para el mundo y para la eternidad. Pero, ¿cómo se deberá visualizar el desempeño de los actores educativos en el contexto de la Calidad Educativa, desde la perspectiva adventista?

1. Facultad Intelectual (Académica-Cognitiva)

Cómo se ve:

  • Estudiantes que dominan contenidos curriculares y desarrollan pensamiento crítico, creatividad y capacidad de resolver problemas.
  • Uso de metodologías activas, proyectos y evaluaciones formativas que van más allá de memorizar.
  • Avance sostenible en pruebas internas y externas.

Indicador de calidad: No solo las notas, sino el progreso constante, hábitos de estudio y curiosidad intelectual.

2. Facultad Espiritual (Formativa y de Carácter)

Cómo se ve:

  • Estudiantes que viven su fe en la práctica diaria: muestran honestidad, respeto, servicio y una relación personal con Dios.
  • Docentes que integran la Biblia en sus clases y modelan valores cristianos.
  • Actividades de culto, servicio y reflexión que forman un carácter a la semejanza de Cristo.

Indicador de calidad: Proyectos de servicio, participación activa en la vida espiritual de la escuela e impacto positivo en la comunidad.

3. Facultad Socioemocional (Relacional y de Bienestar)

Cómo se ve:

  • Estudiantes resilientes, capaces de manejar emociones, trabajar en equipo y resolver conflictos pacíficamente.
  • Clima escolar inclusivo, seguro y con disciplina redentora.
  • Padres y familias que sienten que sus hijos son escuchados, valorados y protegidos en el colegio.

Indicador de calidad: Encuestas de clima escolar positivas, baja incidencia de bullying, participación en actividades artísticas, deportivas y recreativas.

4. Facultad Física (Salud y Cuidado del Cuerpo)

Cómo se ve:

  • Estudiantes que adoptan hábitos de vida saludables: ejercicio, buena alimentación, descanso adecuado.
  • Programas escolares que promueven la salud integral y el cuidado del cuerpo como “templo del Espíritu Santo”.
  • Actividades deportivas, recreativas y educativas que fomentan disciplina, cooperación y autocuidado.

Indicador de calidad: Participación activa en deportes y actividades físicas, bienestar físico y prácticas coherentes con el mensaje adventista de salud.

Por lo tanto, la calidad educativa adventista se refleja cuando el estudiante piensa con claridad (facultad intelectual), cree con convicción (facultad espiritual), convive con respeto (facultad socioemocional) y vive con salud y equilibrio (facultad física). Es lo que la Sra. White define como educación, un desarrollo armonioso de todas las facultades.

sábado, 27 de septiembre de 2025

¿Qué es la Calidad Educativa en un Colegio ASD?

La calidad educativa en los colegios adventistas es el proceso intencional, integral y continuo mediante el cual la institución escolar asegura el desarrollo pleno de cada estudiante en sus dimensiones académica, espiritual, socioemocional, física y relacional, dentro de un ambiente seguro, inclusivo y centrado en valores cristianos.

Esta calidad educativa se fundamenta en:

  • La Biblia y los escritos de Elena G. White, como eje orientador de la misión educativa.
  • La pedagogía contemporánea, que aporta métodos, teorías y prácticas para una enseñanza significativa y transformadora.
  • Los estándares de calidad, que garantizan pertinencia, evaluación objetiva y mejora continua.

Dimensiones clave de la Calidad Educativa Adventista

Académico-Cognitiva (Excelencia en el Aprendizaje)

  • Busca la formación de estudiantes críticos, competentes y creativos.
  • Se evidencia en logros académicos sostenidos, uso de metodologías activas y docentes en constante formación.

Espiritual-Formativa (Carácter y Fe Cristiana)

  • Integra la fe y los valores adventistas en el currículo y la vida escolar.
  • Se refleja en estudiantes que toman decisiones basadas en principios bíblicos y en docentes que modelan una vida cristiana coherente.

Socioemocional y Relacional (Bienestar Integral)

  • Promueve resiliencia, manejo saludable de emociones y relaciones basadas en respeto y empatía.
  • Se traduce en climas escolares seguros, inclusivos y colaborativos.

De Servicio y Misión (Impacto en la Comunidad)

  • Conecta el aprendizaje con el servicio y la misión adventista.
  • Se observa en proyectos comunitarios, campañas solidarias y alianzas que generan transformación social.

Características de una Escuela Adventista de Calidad

  1. Currículo integral y contextualizado, que une conocimientos académicos con principios bíblicos.
  2. Docentes capacitados, comprometidos y en mejora continua, que son modelos de fe y excelencia.
  3. Gestión escolar eficiente, transparente y participativa, que garantiza recursos, planificación y rendición de cuentas.
  4. Evaluaciones formativas e integrales, que valoran tanto logros académicos como crecimiento personal y espiritual.
  5. Participación activa de las familias, en corresponsabilidad con la escuela y la iglesia.
  6. Ambiente escolar seguro e inclusivo, que fomenta pertenencia, motivación y bienestar integral.

Conclusión:

La calidad educativa adventista no se limita a obtener buenos puntajes académicos, sino que se define por la capacidad de formar personas íntegras que:

  • Aprenden con propósito.
  • Viven su fe con convicción.
  • Se relacionan con respeto y empatía.
  • Sirven a su comunidad con propósito y misión.

Así, la calidad se convierte en una responsabilidad compartida entre docentes, directivos, familias y estudiantes, con la meta de preparar líderes-siervos para el mundo y para la eternidad.

domingo, 24 de agosto de 2025

Cómo superar el rezago post-vacacional

Estrategias docentes para las primeras semanas del ciclo escolar

 Por Galdino Enríquez Antonio

Tras el receso de verano, es común que los alumnos regresen con un nivel académico más bajo que al finalizar el ciclo anterior, especialmente en lectura y matemáticas. Como docentes, tenemos en las primeras semanas una oportunidad clave para diagnosticar, reforzar y reactivar el aprendizaje antes de introducir nuevos contenidos.

1. Empiece con un diagnóstico sin estrés

Diseñe actividades lúdicas (juegos, retos, dinámicas grupales) para identificar el nivel de retención en lectura, escritura y matemáticas. Esto reducirá la ansiedad y permitirá detectar quién necesita apoyo adicional. No necesariamente tiene que ser una prueba académica.

2. Planee un periodo de nivelación

Dedique las primeras dos semanas a repasar y reforzar contenidos clave del ciclo anterior. Resolver estudios de caso o la resolución de problemas en equipo, son formas de integración entre los miembros de su clase. Evite avanzar de inmediato con temas nuevos; la base sólida facilitará aprendizajes posteriores.

3. Contextualiza el repaso

Vincule el contenido previo con situaciones reales: repasar fracciones con recetas de cocina o análisis de gráficos sobre temas sociales y académicos para atender temas matemáticos; practicar ortografía escribiendo cartas o redactando un diario de vacaciones para reactivar la escritura creativa; o reforzar el cálculo mental con juegos de mesa o juegos sociales en el patio de la escuela.

4. Fomente el trabajo colaborativo

Use el aprendizaje entre pares, los proyectos en equipo y los debates que permitan a los alumnos aprender unos de otros mientras recuperan habilidades sociales y académicas. La implementación de retos académicos o la dinámica del tesoro escondido, la colaboración entre compañeros se ve motivada.

5. Mantenga la comunicación con las familias

Comparta con los padres estrategias simples para reforzar en casa. Esto crea una alianza escuela-hogar que acelera la recuperación del aprendizaje. Entrevistarse con los padres permitirá conocer cuál fue la dinámica familiar durante el verano y qué oportunidades tendrá para la recuperación y nivelación del ritmo de aprendizaje de sus alumnos.


Las primeras semanas de clases no son solo el inicio del calendario escolar, sino una oportunidad estratégica para cerrar brechas y asegurar que todos los estudiantes partan del mismo punto. Con un enfoque intencional y colaborativo, el rezago post-vacacional puede transformarse en una base fortalecida para todo el año.

miércoles, 13 de agosto de 2025

La Creación: Principio Esencial de la Cosmovisión Adventista

La doctrina de la creación constituye un pilar central sobre el cual se edifica no solo la fe, sino también la misión educativa y la concepción integral de la vida.

Por Galdino Enríquez Antonio

En la comprensión teológica de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la doctrina de la creación constituye un pilar central sobre el cual se edifica no solo la fe, sino también la misión educativa y la concepción integral de la vida. Según el texto bíblico, Dios es el Creador de todas las cosas y ha revelado en las Escrituras un relato auténtico de su obra creadora. En seis días literales de veinticuatro horas, la tierra fue transformada de un estado “desordenado y vacío” en un mundo pleno de vida y belleza, y en el séptimo día Dios reposó, estableciendo el sábado como un memorial perpetuo de su poder y amor.

El registro bíblico, recogido principalmente en Génesis 1 y 2, describe un proceso intencional y ordenado. Durante los primeros tres días, Dios preparó el ambiente: separó la luz de las tinieblas, estableció la expansión atmosférica y formó la tierra seca, cubriéndola de vegetación. En los siguientes tres días, pobló el mundo: creó los cuerpos celestes para marcar tiempos y estaciones, llenó mares y cielos con peces y aves, y dio forma a los animales terrestres.

Como acto culminante, creó al ser humano a su imagen, varón y hembra, confiriéndole dignidad, libertad y responsabilidad sobre la creación. Este acto creador, realizado por la Palabra divina, no dependió de procesos evolutivos prolongados, sino que fue resultado del mandato inmediato de Dios, operando tanto ex nihilo como a partir de materia preexistente.

La creación, desde la perspectiva adventista, no es un hecho aislado del resto de la teología bíblica. Es fundamento de la adoración —pues solo el Creador es digno de ella—, origen del sábado como señal semanal de dependencia y gratitud, y base para instituciones como el matrimonio, establecido en el Edén como unión sagrada. Asimismo, otorga valor intrínseco a la vida humana, dado que Dios participa activamente en la formación de cada persona, y confiere al ser humano el papel de mayordomo de sus recursos físicos, mentales, espirituales y del medio ambiente.

Este marco de referencia tiene profundas implicaciones educativas. Presenta un universo con propósito y diseño, contrario a las visiones naturalistas que excluyen a Dios; fundamenta una identidad humana que rechaza la inferioridad o la discriminación, al reconocer que todos han sido creados a imagen divina; y fomenta un compromiso ético hacia el cuidado del planeta y de la propia vida. En este sentido, la educación basada en la creación no se limita a transmitir datos, sino que forma una cosmovisión coherente que integra la fe y el aprendizaje.

En la cosmovisión adventista, creación y redención están indisolublemente unidas. El mismo Cristo que actuó como agente creador es quien, por medio de su encarnación, muerte y resurrección, ofrece la re-creación espiritual al ser humano caído. La palabra que dio existencia a los cielos y la tierra es la misma que transforma corazones y promete un cielo nuevo y una tierra nueva. Así, el mensaje de la creación no se reduce a un evento pasado, sino que señala un futuro de restauración total, en el que la humanidad y la naturaleza volverán a reflejar la perfección original.

En definitiva, para la cosmovisión adventista, la creación es mucho más que el origen del mundo: es la expresión suprema del amor divino, el fundamento de la verdadera adoración y la base de una vida con sentido. Enseñarla, comprenderla y vivirla implica reconocer que la existencia es un don y que el Creador invita a toda persona a una relación de gratitud, obediencia y servicio.

En el Curso Escolar 2025 – 2026, las actividades encaminadas a fortalecer el Creacionismo en los colegios adventistas estarán presentes desde el primer mes de clases:

  • Desarrollo de actividades preparadas por el Departamento de Educación de la DIA, donde docentes de primaria y secundaria podrán implementarlas desde su clase de ciencias.
  • La participación de los docentes de ciencias de todos los niveles en el evento de Ciencia en Acción (Creación de una actividad científica con un enfoque de integración de la fe en la ciencia).
  • Los directivos de colegios y capellanes, así como los docentes que enseñan ciencia en todos los niveles, podrán participar de Conexión Científica, donde estudiarán la Doctrina de la Creación y capítulos de Patriarcas y Profetas que hablan de la Creación y la Recreación que Dios hizo en la Tierra.

Todas estas actividades están encaminadas para integrar a la delegación que participará en el Congreso de Ciencias en las Islas Galápagos, Ecuador, en el 2026.

Oramos al Señor para que el impulse de estas actividades, nos ayuden a fortalecer el Creacionismo en cada una de las aulas de nuestros colegios.

 

domingo, 10 de agosto de 2025

Principios adventistas para la enseñanza de las ciencias

“¿Cuál de entre todos ellos no entiende que la mano de Jehová lo hizo?” (Job 12:9)

Por Galdino Enríquez Antonio

En el curso escolar que está por iniciar, los colegios adventistas se enfocarán en fortalecer la comprensión y la vivencia de la Creencia Fundamental Nº 6 de los Adventistas del Séptimo Día:

Dios es Creador de todas las cosas y ha revelado en las Escrituras el relato histórico de la creación. En seis días literales el Señor hizo los cielos y la tierra, y descansó el séptimo día.

En este contexto, el capítulo 14 de La Educación, titulado "La ciencia y la Biblia", ofrece a los docentes de ciencias principios esenciales para que la enseñanza académica sea coherente con la fe y fiel a la revelación divina. A continuación, enumeramos siete principios:

1. Armonía entre el libro de la naturaleza y el libro de la revelación

Dios es el autor tanto de la creación como de la Escritura; por lo tanto, no existe contradicción real entre ciencia correctamente entendida y Biblia correctamente interpretada.

La investigación científica, al iluminar las leyes por las que Dios actúa, debe verse como una oportunidad para conocer más al Creador.

2. El relato bíblico de la creación como fundamento

El Génesis presenta días literales de 24 horas, “tarde y mañana”, en la obra creadora. No es necesario reinterpretar las Escrituras para acomodarlas a teorías que extienden la creación a millones de años; tal ajuste debilita la autoridad bíblica.

La fe adventista sostiene que Dios creó por el poder de su palabra: “Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Sal. 33:9).

3. Explicación bíblica para los registros fósiles y geológicos

La existencia de restos de gran tamaño y características diferentes a las actuales encuentra su explicación en las condiciones previas al diluvio y en los cambios drásticos ocurridos durante y después de este.

Los depósitos de carbón y petróleo son testigos de esos procesos, y confirman la veracidad del registro bíblico.

4. Rechazo de teorías evolutivas que niegan el origen divino del hombre

La enseñanza bíblica afirma que el hombre fue creado a imagen de Dios, no como resultado de un proceso ascendente desde formas inferiores de vida.

La variabilidad de teorías científicas sobre el origen de la vida, y sus frecuentes revisiones, muestran la necesidad de un ancla firme en la revelación.

5. La acción continua de Dios en la naturaleza

La creación no fue un acto aislado; Dios sostiene la vida y el orden del universo a cada instante. Cada latido y cada respiración son evidencia de su cuidado constante.

Jesús, por quien fueron creadas todas las cosas, mantiene en su lugar a los mundos y gobierna el cosmos.

6. Necesidad del Espíritu Santo para la interpretación correcta

La naturaleza puede ser interpretada de manera contradictoria si se la estudia sin la luz de la revelación.

El Espíritu de Dios, presente desde la creación, es quien guía a toda verdad y permite descubrir el verdadero significado de las maravillas naturales.

7. Actitud de humildad en el estudio científico

El auténtico investigador reconoce sus límites y se maravilla ante la inmensidad del conocimiento divino.

La ciencia, lejos de debilitar la fe, debe inspirar reverencia y adoración hacia el Creador.

 

Podemos concluir que para el docente adventista, la enseñanza de las ciencias no es un asunto neutral: es un ministerio que forma en el alumno una cosmovisión bíblica y una fe inteligente. Enseñar ciencia desde la perspectiva adventista, implica:

  1. Presentar la naturaleza como obra de un Dios personal y amoroso.
  2. Reconocer el testimonio de la Biblia como marco interpretativo seguro.
  3. Guiar al estudiante a ver en cada ley física, en cada organismo vivo, y en cada estrella, la firma del Creador.

Así, las aulas se convierten en laboratorios de fe, donde el estudio de la creación lleva a honrar al Creador.

Las concepciones docentes y la clase de Historia

¿Cuánta injerencia tienen las concepciones de los docentes en el desarrollo de su práctica docente? ¿La clase de Historia está influenciada ...